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La mayoría de las parejas trans sobreviven a la transición

La sabiduría popular dice que la mayoría de las parejas con uno su los miembros transexual fracasan. Yo pensaba lo mismo. Imaginé que el hecho de que mi relación funcionara era excepcional porque yo sabía desde el primer momento en qué me metia. Así que me alegró mucho descubrir una encuesta realizada en EE.UU. La encuesta “Injustice  at  every  turn”  (injusticia  en  todas  partes)  fue  realizada por el National Center for Transgender Equality y la National Gay and Lesbian Task Force. El tamaño de la muestra fue de  6 450 ciudadanos estadounidenses transgénero y transexuales. Entre otras cuestiones también menciona el tema de las relaciones y mira tú por donde:

Solo el 45% de los participantes de la encuesta indican que su relación se terminó por causa de la transexualidad de uno de los integrantes de la pareja.

Eso no significa que el 55 %  restante permanecieran juntos. Algunas relaciones se terminaron por “causas no relacionadas con la transexualidad”.

Para mí, esta encuesta demuestra dos cosas:

  1. Que tu pareja sea transexual no es una sentencia de muerte para la relación.
  2. Las relaciones transexuales no giran únicamente alrededor de la identidad de género  del  otro.  Tienen  también  los  mismos  problemas que  el resto de las parejas.

Es decir, que no somos tan especiales como yo pensaba. La mayoría de las parejas consigue seguir adelante. No es una mayoría abrumadora, pero sí una clara mayoría y, en todo caso, una realidad muy alejada de la idea general de que “no hay manera”.

Aquí puedes descargar el informe de la encuesta (en inglés):
http://www.thetaskforce.org/downloads/reports/reports/ntds_full.pdf

Un libro recomendado: Queerly beloved

Acabo de terminar de leer un libro que me ha impactado mucho.  Por el momento solo está disponible en inglés. Lo recomiendo mucho, aunque tengas que aprender inglés para ello.

Queerly beloved. A love story across genders
(“Amor queer. Una historia de amor más allá del género”) de Diane Anderson-Minshall y Jacob Anderson-Minshall.

Leí el libro en apenas dos días (¿o fueron noches?) y ya ha conquistado su lugar entre mis libros favoritos. Me encantó su estilo, sobre todo la forma tan abierta y honesta de tratar el sensible tema del transexualismo (no sé si eso es una palabra) y la relación estable. El libro es una brisa de aire fresco entre los miles de estudios que te intentan demostrar que las relaciones trans no tienen futuro. Diane y Jacob demuestran que, aunque no evalues todo de la misma manera, sí que puedes llegar a un punto de entendimiento común que no invalida ninguna experiencia sino que fortifica la experiencia en común.

El libro es la autobiografía de sus dos autores. Diana y Jacob están juntos desde hace más de veinte años. Empezaron como pareja gay (Diane y Suzy). Despues de quince años de relación, Suzy le dice a su mujer que se reconoce como hombre y que está pensando en hacer la transición. Mientras, Diane es una activista lesbiana muy reconocida en la comunidad gay, tanto por su trabajo personal como por su desempeño profesional, ya que trabaja en una de las publicaciones lesbianas más importantes del país. La decisión de Suzy puede tener por tanto un impacto determinante, no solo en su vida privada, sino también en su vida profesional. Una activista gay con una pareja hetero no tiene el mismo impacto que una pareja gay “modelo”.

Aún así, Diane y Jacob lo consiguen. Son un ejemplo inspirador de que sí se puede, de que solo porque el hecho de que tu pareja cambie de género tú no tienes que cambiar de orientación sexual, de que puedes ser lesbiana, bi, queer o lo que te salga de los óvarios sin que esto impida o invalide el cambio de sexo de tu pareja.

El libro ha sido un trabajo en equipo. En cada capítulo ambos protagonistas explican su punto de vista de lo que pasó. Primero leerás la versión de Suzy o Jacob —en función de si fue antes o después de la transición)—, seguido por lo que vivió Diane. Es un formato excelente para ver las diferencias en su experiencia sin tener que decidirse por una “verdad única”.

Me ha dado mucho que pensar, mucha esperanza, mucha energía positiva. Y me ha parecido un ejemplo a seguir.