Tag Archives: percepción

Pelo masculino — Pelo femenino

El otro día tuvimos una conversación muy interesante sobre la depilación. De repente, ahora que llegan las salidas a la playa, la pregunta de si A. se depila o no es muy pertinente. El año pasado sí se depiló, para disimular. Este año, mucho más a gusto con su condición de hombre trans, ha llegado a otra conclusión.

Mirando mis piernas depiladas junto a las suyas, me dijo:

“Ya me depilaré cuando sea hombre.”

Me sorprendí. Yo pensaba que nunca más se iba a volver a depilar, menos aún después de la transición. Pero como siempre, la realidad es un poco más complicada. Si fuera hombre sí se depilaría. Le parece más estético. Pero siendo un hombre en el cuerpo de una mujer no se puede depilar porque necesita realzar sus características masculinas. Como la depilación está tan intrínsecamente conectada con los rituales de belleza femeninos, en este momento le resultaría una señal de femineidad indeseada. En el  momento en que ya no haya duda sobre la concordancia de su género y su sexo masculino (es decir, el momento postransición), la depilación ya no tendrá esta función. Así que una vez sea físicamente hombre, sí se podrá depilar.

Mientras tanto, conozco a cada vez más mujeres que se niegan a depilarse para realzar su femineidad natural frente a la industria del dolor. Realmente, lo del binarismo es una ilusión.

Advertisements

Conversando con mi suegra

Mientras que mis padres saben que A. es trans, lo de mis suegros es otra historia. Ya les costó aceptar que A. era gay, así que le da algo de miedo explicarles que en realidad no es homosexual sino que es un chico. Su intención es que sea yo quien les explique lo que pasa, a ser posible cuando él no esté presente.

Tuve una oportunidad de abordar un poco el tema la semana pasada. Sufrí una pequeña intervención quirúrgica a la que A. no pudo venir por cuestiones laborales, así que fue mi suegra quien me acompañó. Mientras aguardábamos mi turno en la sala de espera estuvimos hojeando revistas para encontrar ideas para el vestido que ella se quiere poner en la boda y salió el tema de nuestros vestidos:

—[Mi suegra] Y tú,  ¿ya tienes vestido?
—Claro que si, azul.
—¿Y A.? ¿Cómo irá vestido? ¿Llevará vestido o traje?
—Traje, por supuesto. Es el novio.
—Vale, vale.

Poco después me contó que A. había insistido en ir vestido de princesa a su comunión y que entonces era mucho más femenino; que a los dieciséis, después de un campamento de verano, cambió mucho y que desde entonces parece más un chico que un chica.

—Pero ¿tú crees que es feliz?
—Yo le veo muy feliz. Y muy relajadoa también (Soy una crack a la hora de pronunciar una a que suena a o y que suena a a).
—Vale. Lo importante es que sea feliz, ¿no?
—¡Eso!

Quiero recordarle esta frase cuando en el futuro hablemos más a fondo de este tema. De cierta forma creo que su madre lo sabe. A lo mejor no tiene el vocabulario necesario para expresar el concepto, pero no creo que se sorprenda mucho. Ahora bien, en el caso de su padre ya no lo tengo tan claro.

Y sí,  se me ha quitado algo el miedo de cara al futuro.