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6 días con testosterona

Hasta ahora, todo era teoría. Teoría del género, teoría de las  identidades, teoría de la percepción social. Si una mujer sale a la calle con ropa de hombre como mucho la ven como lesbiana muy butch,  pero sigue estando dentro de la categoría binaria hombre / mujer. El cuerpo físico tiene predominio sobre el yo y hasta a nuestros amigos más cercanos les cuesta acertar el  género  correcto  (el  español  no  ayuda con su manía de concordar los adjetivos con el género “oficial” de la persona).

Hace una semana que Álex ha empezado a bailar sobre la cuerda floja que une los opuestos femenino / masculino. El pasado viernes ha emprendido su viaje hormonal  al  otro  lado,  aplicándose  testosterona en gel todas las mañanas.

Información “técnica”: Testim

Álex no es muy fan de las jeringuillas, así  que  por  el  momento  ha  optado por el uso de testosterona en gel a diario en lugar de la inyección bisemanal. El prospecto del gel Testim lo define como  un medicamento para el tratamiento de la infertilidad o problemas en los niveles de testosterona de los hombres. Con algo de creatividad podríamos incluir la disforia de género en esta última categoría.

El gel se tiene que aplicar todos los días sobre la piel, cambiando de zona cada día para no irritar la piel. Son diez a quince minutos extra de tiempo que Álex tiene que añadir a su rutina matutina. La novedad todavía le inspira, aunque  a  largo  plazo  no  me  sorprendería que se pasara a las inyecciones a pesar de las agujas. Una vez cada quince días no es lo mismo que a diario.

Más allá de estas observaciones generales, me llamó mucho la atención este apartado:

Embarazo, lactancia y fertilidad.
Testim Gel no está destinado a ser utilizado en mujeres.
Las mujeres embarazadas deben evitar el contacto de su piel con las zonas de aplicación de Testim Gel en los hombres, ya que la testosterona puede dar lugar a la aparición de caracteres sexuales secundarios masculinos en el feto femenino.
[…]
Si su pareja está o se queda embarazada, usted debe seguir las instrucciones que aparecen en el apartado ‘Cómo evitar la transferencia de Testim Gel a otras personas’ que figuran en la otra cara de este prospecto.

Recordemos que yo estoy embarazada de veintisiete semanas…

Por el momento lo hemos resuelto de una forma muy práctica: hay dos cuartos de baño. Uno es el de la testosterona y el otro es el mío. Álex se unta el gel antes de ir a trabajar con lo que durante su jornada transcurren las seis horas mínimas de máximo riesgo. Además me avisa siempre por si acaso de en qué lugar se ha puesto el gel ese día.

Observaciones personales

Apenas ha pasado una semana, así que todavía no puedo opinar sobre si hay cambios o no. Él dice que su piel está mucho más suave. Yo le noto más relajado, aunque eso también puede deberse a que está en el inicio de su ciclo menstrual. Por supuesto aún menstrúa (la semana  roja siempre  conlleva  un  montón  de  conflictos  porque  siente una rabia inexplicable hacia el mundo y hacia sí mismo), así que el vaivén de las hormonas femeninas aún le afecta.

La libido aun no se ha manifestado. Dicen que puede subir por la testosterona o bajar como efecto secundario del Testim. El tiempo lo dirá…

¿Cómo me siento yo, ahora que ha empezado el tratamiento?

Una parte de mí está asustada porque no sé lo que me espera. Otra parte de mí se siente curiosa y feliz porque  por fin pasamos de la teoría a la práctica. Vivir en un futuro imaginario (“cuando empiece con la testosterona”, “cuando me haya quitado los pechos”, “cuando…”) es bastante agotador. Ahora, con este primer paso, todo lo que está por venir se puede ordenar de forma lógica, por lo que se puede planificar. Un poquito.

¿Y la operación?

Uno de las planes que ahora podemos encarar es la mastectomía. Y digo “podemos” porque alguien tendrá que cuidar de Álex después de la operación. Se supone que los pacientes pueden irse a casa veinticuatro horas después de la intervención, pero la recuperación lleva entre dos semanas y un mes, incluido el cambio regular de fajas.

Hay que esperar seis meses desde el inicio del tratamiento hormonal para poder realizar esta operación. Si  lo  haces  a  través  de  la  Seguridad Social te tocan dos años de espera: dos años en los que la persona trans ya tiene cara de tío pero a lo mejor va por el mundo con pechos enormes. No me sorprende que los índices de depresión en esta etapa sean tan altos.

Así que Álex recurrirá al servicio de salud privada. Este mes tiene reservada una cita para informarse y planificarlo todo. Nuestros hijos ya habrán nacido para entonces, así que también tendremos que encontrar una solución para el cuidado de sus heridas. Con dos niños de tres ó cuatro meses no me quedarán muchas energías para cambiar fajas…

Lo bueno es que ahora podemos planificar, porque hemos pasado del plano teórico al práctico.

Hormonas para el embarazo

Estas son las hormonas que yo, la pareja, me he zampado en los últimos diez días. Antes de que A. empiece con su transición queremos quedarnos embarazados, así que para lograrlo me toca tomar yo las hormonas y él tiene que aguantar mis repentinos cambios de humor. Meriestra es un medicamento que normalmente se prescribe a las mujeres en  la  menopausia.  Estoy  tomando  cuatro  veces  la  dosis diaria recomendada para su público objetivo.

Mañana iremos al IVF de nuevo para que me indiquen cuánto tiempo  más de tomar hormonas me falta  hasta  la  transferencia  de  los  embriones. Tengo receta para dos blísteres más…

Hormonados…

La gran ventaja de esta etapa es que A. ve de primera mano cómo las hormonas pueden afectar al ánimo, el libido (completamente desaparecido en mi caso), la paciencia, etc. Tengo la esperanza de poder tirar de esta experiencia más adelante. Mientras tanto sufro ataques de llanto cuando veo una película triste (o me insinúan algo triste), cuando escucho música romántica o sin ninguna razón aparente.

Lo que más odio de esta experiencia es esa frase, descalificadora por excelencia, que toda mujer conoce: “son las hormonas“. Como si eso invalidara cualquier sentimiento o inquietud aunque no tenga nada que ver con las hormonas o me dé cuenta porque estoy más sensible.

En fin…

Por un lado es cómodo poder culpar a las hormonas pero por el otro es un coñazo. Imagino que eso vale para cualquier proceso de hormonación.