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Imagina que tu pareja visita a su chica

Este fin de semana estoy sola con los niños. A. está a unos 1.000 km de distancia, pasando un fin de semana con su nueva chica. Se acaban de conocer, es la segunda vez que la visita. Yo la conozco y me cae super bien, aunque por el momento también me va bien que viva tan lejos.

Esta tarde, tomando en café con una amida, ella me preguntó: ¿y no estás celosa? ¿No tienes miedo de que no vuelva?

El orígen de los celos muchas veces es simplemente el miedo a quedarte sola.

Miro la foto de A. con su chica, la que me mandó nada más llegar a su ciudad el jueves. Siento cariño, y felicidad que él haya encontrado algo que nos faltaba a nosotros en ella. Hemos ganado los trés, y creo que los tres somos más felices en esta constelación, mientras intentamos navegar un terreno poco explorado a nivel cultural.

A. está saliendo con una chica que lo conoce y lo reconoce únicamente como hombre, porque ella misma se define como heterosexual y cisgenero. Creo que en estos momentos, con la transición aún tan reciente, es un aporte importante que yo no le puedo ofrecer.

La chica ha ganado un pretendiente (aquí me falla el vocabulario, sé que A. no quiere que la llamo su novia) cariñoso y pasional – que no interfiere con sus estudios y su día a día salvo el fin de semana al mes que viene de visita.

Yo he ganado un marido mucho más relajado que ya no se agobia por nuestra falta de vida sexual, y que puede aceptar que mi interés por los hombres a nivel romántico está bastante limitado. Puedo pasarme todas las noches de este fin de semana escribiendo y leyendo sin remordimientos ni culpabilidad.

No, no tengo celos. Y tampoco tengo miedo de que no vuelva. Nos une mucho más que el sexo. Tenemos hijos, bailamos salsa, salimos a comer, cuidamos de nuestros perros, compartimos experiencias. A lo mejor nuestra relación se está convirtiendo en una “simple” amistad – pero ¿qué es la pareja, sino un amigo con él que compartes la cama? Si sacando la cama nos quedamos solo con la amistad, estamos mucho mejor que muchas personas que sacan la amistad y se quedan con nada.

Desde luego, tener celos no alargaría la relación y sólo me convertiría en una mujer amargada. No le veo sentido. Prefiero disfrutar lo que tenemos, y también lo que no nos exigimos.

Si te consideras una persona celosa, ¿dé que tienes miedo?

¿Tu crees que estamos bien?

Esta frase puntúa bastante parecido a “Cariño, tenemos que hablar.” en el ranking de peores inicios de conversación. Lo sabíamos los dos. Y aún así, A. escogió esta frase.

¿Tu crees que estamos bien?

Obviamente quién pregunta esto no lo cree. Una sensación mutua de confusión.

No, no estamos bien. ¡Ojo! No estamos mal tampoco, pero bien bien no estamos.

A los 2,5 años de casados se ha acabado la llama. O si no se ha acabado está muy escondida.

Quizás hemos hecho demasiadas cosas en demasiado poco tiempo: la boda, el cambio de sexo, los hijos.

Hace meses que no follamos. Nos tratamos con cariño, pero yo trato a mis amigos con cariño.

Qué es la diferencia entre una amistad y un amor?

Para mi siempe ha sido el sexo. Quiero ser amiga, no solo pareja. Fue aquí que nos equivocamos.

Confiando que la media naranja sepa leer nuestros pensamientos dejamos de hablar, de compartir, de ser cómplices en lo que era nuestro amor.

Hasta que nos convertimos en compañeros de piso que se llevan bien, y que tienen vidas completamente independientes, unidos por la tarea en común de criar nuestros hijos.

Opciones

  1. Terapia de pareja
  2. Seguir viviendo juntos, siendo padres, y tener nuestra vida individual. Vamos, seguir como ahora, pero “oficialmente” (para nosotros).
  3. Divorciarnos y cada uno va por su lado.

Si no tuvieramos hijos, hubiera sido el número tres. Aunque probablemente no estuvieramos ni casados.

La terapía en este momento nos da pereza. Imagino porque no estamos del todo mal. Solo no estamos bien. No sufrimos, simplemente no gozamos.

Así que hemos pasado de marido y mujer a ser madre y padre que se llevan bien. Vivimos juntos, sin obligaciones el uno con el otro más allá que lo que nos une por los hijos. Eso incluye que cada uno está libre de buscarse otros compañeros de viaje, como satélites.

De repente hemos pasado de lleno al mundo de las relaciones poliamorosas.

Porque sigo queriéndo a A. Me llama cari, le digo churro. Nos despedimos con un beso antes de que cada uno vaya a su cama. Y me ayuda a rellenar mi perfíl en OKCupid.

Me he convertido de su mujer en su amiga, y de repente hablamos de nuevo.

¿Crees que estamos bien? No lo sé, pero desde luego ahora estamos mejor.

Una experiencia kafkiana con AirBerlin

Le dieron el nuevo DNI mucho antes de lo esperado. Así que empecé con la odisea de cambiar los nombres de nuestros vuelos de Navidad – comprados aún en el nombre de una chica.

Vueling y AirBerlin son las dos compañías con las que volaremos. Y con ello conocí dos tipos de política de cambio de nombre muy distintos. En ambos casos tuve que llamar por teléfono, ya que la web no prevee la opción de cambiar el nombre (sin cambiar la persona).

La agente que me atendió en el teléfono de Vueling, encantadora, me orientó cómo tenía que contactar por email para enviar la sentencia del juzgado que confirma el cambio de sexo.

Dos días después tenía el billete actualizado. Me quedé impresionada.

La agente de AirBerlin, confundidaa, me pidió que mandara la sentencia por email. Dos días después me llegó esta información:

referente a su solicitud de cambio de nombre , le informamos que se podrá realizar abonando 75 euros , para ello necesitamos los datos de una tarjeta de crédito, por lo que le sugiero ponerse en contacto a nuestro teléfono de atención al cliente

Si tiene cualquier otra consulta o deseo, nuestro equipo estará encantado de atenderle en cualquier momento.

La falta mayúscula al iniciar la frase, la creatividad de interpunción me hizo dudar de que si realmente habían leído la sentencia de juzgado y mi explicación al respeto. Así que pedí información adicional: ¿la tasa también procedía en caso de cambio de sexo?

Esta vez la respuesta tardó unos días más y fue redactada con mucho más cuidado:

Le informamos que el cambio de nombre para que vuele otra persona no estaría autorizado, ya que el billete de vuelo es personal e intransferible.

Sólo en algunas excepciones se puede modificar el nombre en un billete, por ejemplo en caso de cambio de nombre por matrimonio/divorcio, adopción de hijos, etc. Este cambio conlleva unos gastos de gestión.

En su caso se ha autorizado el cambio de nombre por el cambio de sexo, lo cual no está penalizado como tal, pero sí conlleva el mismo gasto de gestión que si fuera por uno de los motivos mencionados anteriormente.

Si tiene cualquier otra consulta o deseo, nuestro equipo estará encantado de atenderle en cualquier momento.

Valga recordar que los cambios de reserva son gratuitos en internet. Realizar cambios en la reserva por teléfono y en la ventanilla comporta un cargo de servicio (y se gestionan a través de un número 902). En casos de peticiones “no estándar” no hay otra alternativa que recurrir a la atención telefónica.

Así que mientras Vueling con toda la documentación en regla procede al cambio de nombre sin coste alguno, AirBerlin me obliga de enviar la misma documentación y después gestiona el pago por teléfono – el mismo pago que se hace necesario porque estoy haciendo el cambio por teléfono.

Kafka volaría con AirBerlin.

Como una pareja normal (?)

Tenemos dos hijos – como una pareja normal.

Vamos al cine juntos – como una pareja normal.

Cenamos juntos – como una pareja normal.

Yo lava los platos, A. mira una série – como un pareja normal.

Los dos trabajamos – como una pareja normal.

Tenemos una señora de la limpieza – como una pareja normal.

Nos peleamos – como una pareja normal.

Nos reconciliamos – como una pareja normal.

Como una pareja nada normal (?)

 

A veces viajamos solos, sin la pareja ni los niños – nada normal.

A. sabe hacer papillas al igual que yo – nada normal.

La AuPair que cuida de nuestros niños vive con nosotros – nada normal.

Somos conscientes de que nuestra relación requiere de atención – ¿nada normal?

¿Qué es normal?

Estoy muy consciente de que A. y yo tenemos que trabajar nuestra relación. Si queremos que esto dure (y se lo debemos a los peques), tenemos que ponernos las pilas. Hablar en vez de confiar en que el otro sepa leer nuestra mente, compartir en vez de dar por hecho que nuestras prioridades sean las mismas, darnos espacio sin descuidarnos.

Cualquier relación afectiva requiere atención y cuidado, independiente de la identidad u orientación sexual de los integrantes.

Nuestra relación es como la de cualquier otra pareja – en aquellos aspectos que se parecen a las de otras parejas. Nuestra relación es my diferente – en aquellos aspectos que nos diferencian como personas en nuestro día a día. El hecho de que A. nació mujer y hoy es hombre no nos afecta en nuestro día a día. Sería como afirmar que el hecho de que pinto mi pelo de azul nos afecta.

Los únicos que se ven afectados son los que le dan alguna importancia en nuestro entorno.

Aún así, que A. sea trans tiene una ventaja: somos conscientes de que nuestra relación requiere cuidado y atención. Al igual que cualquiera relación, sólo que nosotros no lo tomamos por descontado.

Enamorarse es fácil – mantener el amor, este es el reto. Siempre y para todos.