¿Por qué te importa si tiene polla?

Cuando A. le dice a alguien que es transexual y que hará la transición a hombre, las reacciones suelen ser bastante contenidas. Nadie quiere decir nada incorrecto o grosero, así que les resulta más fácil no preguntar. Desde su punto de vista debe parecerle que sus amigos y familiares aceptan sin más este cambio o que no les sorprende.

¡Hay tanta diferencia a cuando yo comento el tema o él no está presente! Hay preguntas sobre el proceso que entiendo: ¿Cómo funciona la transición? ¿Cuándo empezará? ¿Cuánto tiempo lleva? Pero hay una pregunta que me saca de quicio:  ¿Tendrá polla?

De repente la pregunta sobre la polla se convierte en la cuestión determinante de su identidad.

Sinceramente, ¿Qué más te da? ¿De dónde ha salido de repente esa fijación por los genitales? ¿Te quieres acostar con mi chico? Porque, salvo que ese sea el caso, no es un tema que te deba importar lo más mínimo.

¿Cuántos penes de los hombres que se hacen pasar por tales a tu alrededor has visto? ¿Cuántas veces has comprobado si la mujer con la que estás hablando realmente tiene un coño? ¿Qué relevancia tienen los genitales de tu interlocutor para conversar sobre el tiempo, sobre el nuevo restaurante que has descubierto, o sobre el curso de japonés que tienes pensado hacer? En un 99,99 % de los casos es una cuestión que no viene a cuento. 

Curiosamente, la mayoría de las personas son conscientes de que, a decir verdad, no les debería importar lo que hay dentro de los calzoncillos de mi pareja. Así que hacen la pregunta camuflándola como si fuera preocupación por mi bienestar sexual o mi felicidad en pareja con un hombre “sin una polla de verdad” (signifique lo que signifique eso).

En un mundo cisgénero heterosexual es inconcebible que una mujer pueda estar felizmente casada con alguien de quien no se sabe con absoluta certeza (o mejor dicho: se presupone porque no hay señales de lo contrario) que tenga una polla “normal”.

Este tema no se restringe al mundo trans. En esta lógica las parejas de mujeres no cuentan. Tampoco valen las parejas donde el hombre haya tenido alguna lesión o enfermedad previa relacionadas con el apéndice. Si no tienes polla, no eres un hombre. Y si tu hombre no tiene polla o si alguien en tu entorno sospecha que no la tiene, entonces eres una mujer infeliz.

Eso sí, todavía no tengo la respuesta perfecta. Paso de discutir sobre  genitales (los míos y los de mi pareja) con cualquier desconocido. Cuando tengo algo de confianza con la persona que hace la pregunta, mi reacción está en la linea de: Ya que sacas el tema, ¿tú tienes polla? ¿Cómo es? ¿Te funciona? Pero cuando se trata de alguien que conozco más bien poco, me suelo limitar a un: no hablo sobre ese tema. Estoy un poco cansada de hablar de genitales todo el tiempo…

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